Pruebas de Esfuerzo

Las pruebas de esfuerzo, también conocidas como ergometría, permiten medir de manera objetiva nuestra condición física así como detectar un problema cardiaco o el estudio de un problema previamente diagnosticado.


Es fundamental realizar este tipo de pruebas médicas de la mano de un equipo especializado en salud y deporte para conseguir unos resultados fiables que nos ayuden a conocer mejor el funcionamiento de nuestro organismo durante la práctica deportiva


TIPO DE PRUEBAS

¿En qué consiste una Prueba de Esfuerzo?

La prueba de esfuerzo, llamada también ergoespirometría, permite conocer la relación entre los aparatos respiratorio, cardiovascular y sanguíneo. Su principal virtud es que mide de forma directa todos los parámetros que evalúa

¿Qué información proporciona una prueba de esfuerzo?

  1. Saber si estás en condiciones óptimas de realizar deporte.
  2. Conocer el estado de tu corazón.
  3. Saber cómo debes trabajar con tu frecuencia cardíaca para mejorar tu rendimiento deportivo.

¿Cómo se realizan las pruebas de esfuerzo?

Las pruebas de esfuerzo deben ser realizadas con la supervisión de un médico especialista en medicina del deporte. Puedes realizarla en cinta, bicicleta o incluso banco de remos.

Existen diferentes protocolos, aunque todos empiezan con una carga relativamente suave, para ir incrementando dicha carga progresivamente, hasta que el deportista no es capaz de responder a la exigencia solicitada.

Los protocolos pueden ser de carga continua o de carga discontinua. Los protocolos de carga discontinua incluyen descansos entre escalón y escalón del aumento de la carga. Los descansos sirven para tomar muestras de lactato y presión arterial. Esto no está incluido en todas las pruebas de esfuerzo.

 

¿Qué fases incluye una Prueba de Esfuerzo?

 

  • Entrevista personal.
  • Tallaje y peso.
  • Ecocardiograma: permite observar el funcionamiento del corazón desde un punto de vista morfológico y funcional. El ecocardiograma reproduce imágenes en 3D del corazón así como también de su movimiento, sus latidos, la frecuencia de los mismos, la circulación de la sangre, etc. Todos estos datos dan una idea más completa del estado del sistema circulatorio y cardiovascular del paciente.
  • Espirometría: se miden los gases en reposo y la capacidad pulmonar. Consiste en inspirar a tu mayor capacidad y expulsar lo más rápido y fuerte posible el aire que puedas y luego todo el aire restante que te quede de manera continua.
  • Toma de tensión: en reposo y según el protocolo durante la prueba o al concluir.
  • Prueba de esfuerzo con o sin medición de gases.
  • Fin de la prueba: después de una ducha y con los datos extraídos,se procede a la consulta en la que el doctor explicará cuál es la situación física, cuáles son los umbrales de entrenamiento adecuados y a qué pulsaciones es posible correr.

 

¿Qué datos se obtienen de una prueba de esfuerzo?

  1. Frecuencia cardíaca máxima. Sirve para calcular a qué velocidad de carrera
    alcanzaremos el límite de nuestro corazón.
  2. Umbral aeróbico (VT1). Conociendo este umbral eliges cómo entrenas, si lo haces por debajo obtendrás muchos beneficios a la hora de quemar grasa ya que trabajando a frecuencias cardiacas por debajo de este umbral la quema de grasa es mayor. Si entrenas por encima, lo que conseguirás es ganar resistencia.
  3. Umbral anaeróbico (VT2).  Es el punto en el que empieza nuestra fatiga, en el que creamos más ácido láctico del que podemos eliminar ( el ácido láctico es eso que hace que te duelan las piernas cuando trabajas a una gran velocidad en series o cambios de ritmo). Este dato nos ayudará a saber aproximadamente a qué velocidad máxima podemos correr sin acumular fatiga y a que frecuencia cardiaca debemos entrenar para mejorarlo y ganar ritmo de carrera.
  4. VO2max. Con este dato podremos saber cuál es nuestro nivel de resistencia, es algo con lo que naces aunque con entrenamiento se puede mejorar (hasta un 20-30%). La media en personas que no hacen deporte está en 30-35.

Otros parámetros también interesantes, para el control del entrenamiento serán:

  • Concentración de lactato (Lact) en sangre en mmol/l
  • Producción de dióxido de carbono (VCO2) en l/min
  • Cociente respiratorio (RER) entre el VO2 y el VCO2
  • Pulso de oxígeno (VO2/FC) en ml/lat
  • Ventilación pulmonar (VE)
  • Ritmo Respiratorio (RR) en rep/min
  • Presión arterial

El electrocardiograma y una ecografía del corazón

Primero un electrocardiograma y una ecografía del corazón; te miden, te pesan, te toman la tensión y, antes de subirte a la cinta de correr para empezar con la prueba, te hacen una espirometría. Dicha prueba nos permite conocer el estado de los pulmones, puesto que mide no sólo el volumen de aire que entra y sale de los mismos – indicando incluso el máximo de aire que podría llegar a entrar-, sino también el flujo del aire -es decir, la cantidad de aire por segundo que una persona puede expulsar.

 

Luego, te colocan electrodos por el torso para monitorizarte mientras haces la prueba de esfuerzo en la cinta de correr. Un médico especialista está muy atento a toda tu prueba, vigilando cualquier posible percance. Durante el proceso, quizá la peor parte es la mascarilla que te ponen -por donde debes tomar aire-, ya que te da la sensación de que coges menos del que normalmente cogerías. Enseguida te tranquilizan, diciendo que coges mucho más de lo que serías capaz de inhalar.

No hablar durante la prueba de esfuerzo

Norma básica antes de empezar a correr: no hablar durante la prueba para no adulterar los parámetros, de manera que a todas las preguntas que te hagan deberás contestar con gestos: Pulgar hacia arriba o pulgar hacia abajo para que paren la prueba.

Empiezas caminando y la cinta va subiendo de velocidad y sube y sube y sube…hasta que tú creas que no podrías seguir corriendo. Personalmente, creo que podría haber aguantado unos segundos más pero es una sensación que, comentándolo con otras personas, todos tenemos. Cuando bajas el pulgar, la máquina se para inmediatamente, sin ningún riesgo para ti, así que no tengáis miedo a caeros o a no exigiros un poco más en este tema.

Después de la prueba de esfuerzo

Una vez terminada, te duchas allí mismo y el doctor interpreta los resultados, dándote muchísima información que para nosotros, los deportistas, es muy valiosa: cuál es el pulso que no deberías sobrepasar, aquel en el que debe girar tu entrenamiento, qué pulsaciones deberías tener para trabajar por intervalos…. Es decir, te da parámetros para que optimices tus entrenamientos y vayas mejorando, combinando entrenamientos aeróbicos y anaeróbicos según tus pulsaciones y tu umbral máximo.

Resultados de la prueba de esfuerzo

Los resultados de la prueba de esfuerzo, el electrocardiograma y la ecografía te la dan antes de irte, por lo que todo es muy rápido.

Considero que una prueba de esfuerzo debería ser condición indispensable para poder optar a correr una competición, ya sean maratones, medias maratones, 10 kilómetros… Por supuesto, la gente deportista estamos en forma pero, paradójicamente, somos los que más maltratamos al cuerpo, entrenando por encima de lo que deberíamos o sin saber.

Los años pasan, el estrés pesa y, aunque nos encontremos bien, este tipo de pruebas dan una serie de datos que pueden dar la voz de alarma de alguna anomalía. Nunca pensamos que quizá una prueba de esfuerzo puede salvarnos la vida. Si llevas a tu coche a pasar todas las revisiones y la ITV, ¿por qué tú vas a ser menos? Corre, llama y ven a hacerte una.

Pruebas complementarias a la prueba de esfuerzo

 

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